Oración por el Enfermo: Audio





Las ciudades son lugares llenos de gente y vacíos de humanidad. Nos sentimos solos y deprimidos ante tanto edificio, tantos vehículos, tanto ruido, tanta soledad. Somos muchos pero estamos solos. Pero entre tanta soledad hay Alguien que camina junto a nosotros. Que nos escucha. Nos comprende. Nos ama. Siente nuestras soledades y depresiones. Alguien lo llamó PADRE y nos invitó a que le conversáramos, le contáramos nuestras angustias y nuestras penas para que se puedan convertir en alegrías y esperanzas. Te invito a que converses con nuestro Padre Dios de una forma distinta, poco convencional, la de rezar por la calle y no en el templo, la de sentir la alegría de vivir de cada día, la de conversar con Alguien que nos escucha y ama. Alguien que es Padre. Y Amigo. Y Compañero del Camino de la Vida.







Friday, September 6, 2013

Misa de Sanación el Viernes, 04 de Octubre, 2013

Te invitamos a nuestra misa de Sanación y Reconciliación todos los Primeros viernes de mes a las 7:00 PM.



LUGAR:      Parroquia San Columba.

 343 West 25 Street New York, NY 10001
 (entre 8va y 9na ave) 

CUANDO:     PRIMER VIERNES DE CADA MES

HORA:         7:00 PM 

PROXIMA MISA OCTUBRE 4, 2013  A LAS 7 PM

MI DEPRESION: Que tu nombre sea bendito eternamente Señor Dios mío.
Ha llegado a mí esta depresión, que me humilla y me hace sufrir.
No logro alejarla de mi mente.
Necesito refugiarme en Ti por medio de la oración, para que me ayudes y cambien en bienes mis males. Señor: tengo aflicción y mi corazón sufre, porque esta depresión me acosa mucho.
¿Y qué diré amado Padre Celestial?
El combate arrecia. “Sácame triunfante de esta hora” (Jn. 12,27). Mas para esto llegué a esta hora (Jn. 12).
Para que tú seas glorificado cuando ya haya sufrido profunda humillación y reciba luego liberación de parte de Ti “Líbrame Señor en tu misericordia” (Salmo 39) porque yo pobre y miserable “¿qué haré y a dónde iré sin Ti?”.
Ayúdame a aceptar con paciencia esta situación y a sacar provecho y madurez de ella. Pero ojalá obtenga de Ti la fortaleza necesaria para resistir hasta que pase la tempestad y nazca de nuevo la calma.
Sé muy bien que tu Omnipotente mano puede quitarme esta depresión o al menos disminuir su fuerza para que no logre vencerme ni dominarme.
Muchas veces me has hecho este gran favor Señor Dios misericordioso: sígueme ayudando.
Pues cuanto más difícil es para mí, tanto más fácil es para Ti cambiar en victorias mis derrotas. Señor, no nos dejes caer en la tentación de la tristeza, y líbranos de todo mal. Amén.

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