Las ciudades son lugares llenos de gente y vacíos de humanidad. Nos sentimos solos y deprimidos ante tanto edificio, tantos vehículos, tanto ruido, tanta soledad. Somos muchos pero estamos solos. Pero entre tanta soledad hay Alguien que camina junto a nosotros. Que nos escucha. Nos comprende. Nos ama. Siente nuestras soledades y depresiones. Alguien lo llamó PADRE y nos invitó a que le conversáramos, le contáramos nuestras angustias y nuestras penas para que se puedan convertir en alegrías y esperanzas. Te invito a que converses on nuestro Padre Dios de una forma distinta, poco convencional, la de rezar por la calle y no en el templo, la de sentir la alegría de vivir de cada día, la de conversar con Alguien que nos escucha y ama. Alguien que es Padre. Y Amigo. Y Compañero del Camino de la Vida.

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Escucha La Tertulia con Padre Tomas Del Valle

Saturday, May 25, 2019

MADRE DE JESÚS Y MADRE DE LA IGLESIA ...

Madre de Jesús y Madre de la Iglesia,
María, qué intima y misteriosa relación
guardas con estos hijos tuyos,
llamados a seguir más de cerca, como tú, a Jesús

Tu vida escondida, siempre sencilla y disponible,
llena de gracia y rebosando ternura y compasión,
nos estimula a la contemplación y al servicio,
a la acogida y al desprendimiento
y a estar junto a la cruz.

Por tu fecunda virginidad
somos hermanos y somos apóstoles de Cristo
Nuestra vida consagrada intenta reflejar, así,
los rasgos de tu acción materna entre los hombres.

Conscientes de cómo llegó hasta ti la plenitud de la vida
y de cómo la comunicaste al mundo sin tardanza,
queremos ser también sus transmisores
a través de la acogida y el compromiso.

Porque, compasiva, adelantaste la hora de tu Hijo,
queremos, como tú, ser solidarios:
con los pobres, con los que sufren, con los humildes.

Porque supiste de dolores y soledad,
queremos, como tú, mantenernos vigilantes
para que a ningún crucificado
le falte nunca una compañía maternal.

Porque fuiste siempre dócil
y confiaste en la acción transformante del Espíritu,
queremos someter, como tú, nuestras vidas
la permanente tarea de renovación;
propiciando así para la Iglesia un nuevo Pentecostés.

Tu incondicional entrega a Dios y a los hombres,
tu humildad, tu gratitud, tu fidelidad,
son otras tantas urgencias en nuestros corazones,
fácilmente expuestos a pactar con el egoísmo,
con la comodidad y la rutina.

Tú que fuiste la primera discípula y primera testigo de Jesús
y que vives ya glorificada en el cielo,
tú que eres la esperanza y guía de los que aún peregrinamos,
tú que eres la estrella y guía de la evangelización,
ilumina nuestro camino en pos de tu Hijo Jesús;
ayúdanos a configurarnos con Cristo,
para irradiar por el mundo la alegría de la salvación.

Tú que eres la más perfecta imagen de la Iglesia
y la figura acabada de la nueva humanidad,
aviva en nosotros tus sentimientos y tu generosidad
para ser celosos servidores del Reino. 
Amén.




Descubriendo el Siglo 21
Discovering 21century
Fr Tomás Del Valle-Reyes
P. O. BOX 1170
New York, NY 10018
(212) 244 4778
Text/WhatsApp: 917-499-9715




Sunday, May 19, 2019

16 de Junio , 2019 Misa en honor al Divino Niño Jesús

Queridos hermanos, el Domingo 16 de Junio, 2019

A partir de las DOS (2:00 PM) de la tarde, celebraremos la misa en honor al Divino Niño Jesús, en la 
Parroquia de San Columba, 
343 West 25 Street, New York, NY 10001,
Entre 8va  y 9na Avenidas....Chelsea (Manhattan).

Si usted no puede asistir, envíenos sus peticiones en este blog, por email Radiosigloxxi@aol.com   o llamando a nuestra oficina Rezaremos por sus intenciones.
Unidos en la Oración,
P. Tomás del Valle-Reyes

ORACION POR UN FAMILIAR FALLECIDO
¡Oh Jesús, único consuelo en las horas eternas del dolor, 
único consuelo sostén en el vacío inmenso que la muerte causa entre los seres queridos!
Tú, Señor, a quién los cielos, la tierra y los hombres vieron llorar en días tristísimos; 
Tú, Señor, que has llorado a impulsos del más tierno de los cariños sobre el sepulcro de un amigo predilecto; 
Tú, ¡oh Jesús! que te compadeciste del luto de un hogar deshecho y de corazones que en él gemían sin consuelo; 
Tú, Padre amantísimo, compadécete también de nuestras lágrimas. Míralas, Señor, cómo sangre del alma dolorida, por la perdida de aquel que fue deudo queridísimo, amigo fiel, cristiano fervoroso. 
¡Míralas, Señor, como tributo sentido que te ofrecemos por sus almas,  llevales al encuentro de todos nuestros seres queridos, y dadles su final descanso 
en paz, para que les purifiques con tu sangre preciosísima y 
les lleves cuanto antes al cielo, si aún no te goza en él! 
¡Míralas, Señor, para que nos des fortaleza, paciencia, conformidad con tu divino querer en esta tremenda prueba que tortura el alma! 
¡Míralas, oh dulce, oh pidadosísimo Jesús! y por ellas
concédenos que los que aquí en la tierra hemos vivido atados con los fortísimos lazos de cariño, y ahora lloramos la ausencia momentánea del ser querido, nos reunamos de nuevo junto a Ti en el Cielo, para vivir eternamente unidos en tu Corazón. 
Amén.