Las ciudades son lugares llenos de gente y vacíos de humanidad. Nos sentimos solos y deprimidos ante tanto edificio, tantos vehículos, tanto ruido, tanta soledad. Somos muchos pero estamos solos. Pero entre tanta soledad hay Alguien que camina junto a nosotros. Que nos escucha. Nos comprende. Nos ama. Siente nuestras soledades y depresiones. Alguien lo llamó PADRE y nos invitó a que le conversáramos, le contáramos nuestras angustias y nuestras penas para que se puedan convertir en alegrías y esperanzas. Te invito a que converses on nuestro Padre Dios de una forma distinta, poco convencional, la de rezar por la calle y no en el templo, la de sentir la alegría de vivir de cada día, la de conversar con Alguien que nos escucha y ama. Alguien que es Padre. Y Amigo. Y Compañero del Camino de la Vida.

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Oración por el enfermo

Saturday, April 21, 2018

Acto de abandono

En tus manos, oh Dios, me abandono,
modela esta arcilla,
como hace con el barro el alfarero.
Dale forma, y después, 
si así lo quieres
hazla pedazos.
Manda, ordena ¿Que quieres
que yo haga?
¿ Que quieres que yo no haga?.

Elogiado y humillado, perseguido,
incomprendido y calumniado,
consolado, dolorido, inútil para todo,
solo me queda decir a ejemplo de tu madre:
" Hágase en mí según tu Palabra".

Dame el amor por excelencia,
el amor de la cruz;
no una cruz heroica que pudiera 
satisfacer
mi amor propio;
sino aquellas cruces humildes y 
vulgares
que llevo con repugnancia. Las que encuentro
cada día en la contradicción,
en el olvido, el fracaso, en los falsos
juicioso en la indiferencia,
en el rechazo y el menosprecio de los demás,
en el malestar y en la enfermedad,
en las limitaciones intelectuales
y en la aridez, en el silencio del corazón.
Solamente entonces Tú sabrás que te amo,
aunque yo mismo no lo sepa,
pero eso basta.
Amén



Descubriendo el Siglo 21
Discovering 21century
Fr Tomás Del Valle-Reyes
P. O. BOX 1170
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Sunday, April 15, 2018

20 de Mayo Misa en honor al Divino Niño Jesús

Queridos hermanos, el Domingo 20 de Mayo, 2018
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A partir de las DOS (2:00 PM) de la tarde, 
celebraremos la misa en honor al Divino Niño Jesús).
En la Parroquia de St. Columba localizada en 
343 West 25th Street, New York, NY 10001
Entre 8va y 9na Avenidas....Chelsea (Manhattan) 
Si usted no puede asistir, envíenos sus peticiones en este blog, por email Radiosigloxxi@aol.com 
o llamando a nuestra oficina 
Rezaremos por sus intenciones. 
Unidos en la Oración, 
P. Tomás del Valle-Reyes 

HAZ LA  DIFERENCIA

Eduardo Jones, nos relata una historia maravillosa de un taxista llamado Diego.

Él Sr. Jones se encontraba en las frías calles de New York tratando de conseguir un taxi para ir al aeropuerto; en eso un taxista se le acercó  Diego, el taxista, y lo primero que el Sr. Jones notó fue que el taxi estaba muy limpio y brillante.
El chofer, Diego, se veía bien vestido con una camisa blanca, corbata negra y pantalones negros bien planchados, Diego salió del auto, dio la vuelta le abrió la puerta trasera del taxi al Sr. Jones y le entrego un cartoncito laminado diciéndole:
“yo soy Diego, su chofer, mientras coloco sus maletas en el baúl, me gustaría que leyera mi misión”

El Sr. Jones leyó la tarjeta casi más por curiosidad:
Misión de Diego: "Hacer llegar a mis clientes a su destino final de la manera más rápida, segura y económica posible brindándoles un ambiente amigable".

El Sr. Jones quedó impactado, especialmente cuando se dio cuenta que el interior del taxi estaba igual que el exterior. Mientras se acomodaba detrás del volante, Diego le pregunto:
¿Le gustaría un café? Tengo unos termos con café regular y descafeinado.
Mr. Jones bromeando le dijo: “Gracias, pero yo preferiría una soda”.
Diego sonrío y dijo:
“Claro que si, aquí tengo una nevera con Coca Cola regular y dietética, agua y jugo de naranja”.
Muy sorprendido, Mr. Jones, le dijo:

Tomaré la Coca Cola dietética”.
Pasándole su bebida, Diego le dijo:“Si usted desea algo para leer, tengo el Wall Street Journal, Time, Sport Illustrated y USA Today.”
Al comenzar el viaje, Diego le pasó otro cartoncito al Sr. Jones donde le indicaba las estaciones de radio por si quería escuchar música o las noticias.
 Y como si esto fuera poco, Diego tenía el aire acondicionado prendido, y pregunto si la temperatura estaba bien. Luego le explicó cuál era la mejor ruta al aeropuerto a esta hora del día. También le hizo saber que estaba dispuesto a conversar con él o si  prefería lo dejaba solo en sus meditaciones.

El Sr. Jones asombrado le preguntó a Diego:
¿Siempre atiendes a tus clientes así?

Diego sonrió a través del espejo retrovisor:
No, no siempre. De hecho, solamente los dos últimos dos años.

Mis primero cinco años de taxista me pase la mayor parte del tiempo quejándome igual que el resto de los taxistas. 

Un día escuché en la radio un tema sobre “Desarrollo personal”, donde decía: "Tú lo obtendrás cuando creas en ello". Nos decía que si uno se  levanta en la mañana esperando tener un mal día, seguro que lo tendremos. También decía, "para de quejarte", sé diferente de tu competencia. No seas un avestruz, Sé un águila.
Las Avestruces hacen bulla, se queja y esconden la cabeza, las águilas levantan vuelo y se elevan a lo más alto. Y fue tanta la impresión, hasta pensaba que se refería a mi todo el tiempo, porque siempre me quejaba de todo.
Entonces decidí cambiar mi actitud y ser un águila. Miré los taxis y sus chóferes: los taxis estaban sucios, los chóferes no eran amigables y los clientes no estaban contentos. Empecé poco a poco y cuando vi lo bien que me sentía y como los clientes respondían, todo fue mas fácil.

El Sr. Jones le dijo: Se nota, que los cambios se han servido bien. Diego  le respondió: Sí, seguro que sí. Mi primer año de águila dupliqué mis ingresos comparados a los años anteriores. Este año posiblemente lo cuadruplique.
Diego era fenomenal. Estaba haciendo el servicio de una limusina en un taxi normal. Aunque Diego ha compartido esta historia con más de cincuenta taxistas, solamente dos tomaron la idea y la desarrollaron. El resto de los taxistas hacen bulla como los avestruces  y siguen lamentándose o dan excusas porque no pueden hacer nada de lo que Diego les ha sugerido.
Diego el taxista, tomó una alternativa diferente. Él decidió dejar de hacer bulla como las Avestruces y volar por encima del grupo como las águilas. Y tu ¿Qué eres, águila o Avestruz? 

Autor Desconocido

Saturday, April 14, 2018

Padre Eterno

Padre eterno, Creador mío, mis
labios y mi corazón proclaman tu grandeza 
y tu amor; hoy cuando la depresión y la
 tristeza invaden mi corazón, mi espíritu y
 mis emociones e inteligencia te suplico, postrado ante
 ti: “Envíame tu luz y tu verdad: que ellas me encaminen 
y me guíen a tu santa Montaña, hasta el lugar donde habitas. 
Y llegaré al altar de Dios, el Dios que es la alegría de mi vida;
y te daré gracias con la cítara, Señor, Dios mío.
 ¿Por qué te deprimes, alma mía? ¿Por qué te inquietas? 
Espera en Dios, y yo volveré a darle gracias, a
 él, que es mi salvador y mi Dios”
(Fragmentos del Salmo 43)



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Saturday, April 7, 2018

El dolor es un reloj

Es algo lleno de ingenio que sirve para partir el tiempo 
en una enormidad de trozos pequeños, muy pequeños. 
Es algo realmente útil, porque con sus dos agujas divide 
las horas de alegría y las de abatimiento. 
El dolor puede ser muy perjudicial, si no se vive bien. 
El dolor es mágico, porque una hora puede 
transformarse en sesenta minutos de aflicción o 
en segundos de dicha. 
 Examinemos algunos relojes que han dado 
la hora correctamente. 
Algunos, al inicio, se retrasaron. 
Pero después han funcionado con la fidelidad del cuarzo. 
No podría valorar el precio de estos quilates...
Recuerdo el testimonio del doctor Vallejo-Nágera. 
Le habían diagnosticado una úlcera de duodeno. 
Le hicieron volver todos los lunes. 
Después de una revisión más profunda, le dijeron:
-Tienes un cáncer de la cabeza del páncreas-.
 -¿Es operable? -Por la metástasis en el hígado no lo juzgamos conveniente. 
-¿Y quimioterapia?
 -Lo hemos consultado y no hay ninguna adecuada.
 ¿Entonces?
 -Esto puede durar unos meses...
 Podrás llevar una vida de cierta actividad en este tiempo. 
 Días después mandaron el expediente a Houston, para mayor tranquilidad. 
No había nada que hacer. 
Juan Antonio continúo su vida normal, pero en otra dimensión. 
Hacía menos cosas, pero mejor, con más gravedad. 
Un periodista y amigo suyo recogió el siguiente testimonio: “Religiosamente estaba un poco descuidado. 
Tenía una buena formación, pero con una práctica moderada. 
Y, sin embargo, sin ningún mérito por mi parte. 
Al oír eso del cáncer me vino instantáneamente una gran serenidad y pensé: Dios mío, muchas gracias, me has mantenido hasta los sesenta y tres años con una vida sumamente agradable; he tenido ocasión de situar a mis hijos; ya está casada la menor; no me queda nada importante en la vida por resolver y has hecho el favor de avisarme”
 Otro reloj. Es el caso de “Lolo”. 
¿Quién sabe si en unos años no lo invocaremos como San Lolo Garrido? 
Su historia es muy luminosa. 
A los 22 años, recién terminados sus estudios de magisterio, una enfermedad 
comenzó a paralizar su cuerpo. 
Sus días transcurrían en una silla de ruedas. 
Le entró una fiebre literaria: leía libros y devoraba artículos. 
Escribió: Cuando se le paralizó la mano derecha, aprendió a escribir con la izquierda
Al perder incluso la sensibilidad en ésta, pidió que la amarraran una pluma a su mano insensible con una cuerdita. 
Quería seguir escribiendo. Lolo no perdía el buen humor: 
“Señor, ahí tienes mi pila de revistas. 
Y si no te valen, que los ángeles las vendan como papel de envolver”.
Luego la enfermedad le llegó a los ojos
Al quedar ciego, grababa sus libros. 
En los últimos 10 años de su vida publicó nueve libros. 
Su testimonio constituye un canto a la dignidad del dolor y del sufrimiento. 
Estoy seguro que estas palabras le acompañaron en la cabecera de su lecho de dolor e iluminaban más su alma que las miradas de los visitantes. 
Estas frases bien valen un marco o una estatua: 
“¡Señor, líbrame de esta tentación de apreciar el tiempo de la enfermedad como un período estéril y sin valor! Una vida de enfermo no es una vida fracasada. 
Aceptar mi enfermedad, ofreceros alegremente mi sufrimiento, esto no demanda más que un momento”. 
 La silla de ruedas, la cama. 
El misterio de encontrarse con uno mismo. 
El dolor, la enfermedad valen no tanto por lo que quitan, sino por lo que dan. 
El dolor es un misterio, como la misma vida de las personas. 
Nunca lograremos explicarnos totalmente a nosotros mismos, nunca nos comprenderemos. 
La explicación del dolor, el porqué de la enfermedad, la incógnita del sufrimiento no es una respuesta abstracta. Yo sólo encuentro una: el amor.
No cabe duda de que la enfermedad y el sufrimiento siguen siendo un límite y una prueba para la mente humana, algo así como un tapón para el corazón. 
Sin embargo, quienes lo han vivido han aumentado su estatura humana. 
Todos sufrimos y de muy diversas maneras. 
La enfermedad y las dolencias se compran en cualquier 
rincón de nuestro mundo. 
Uno sufrirá un infarto, otro un cáncer.
A alguna la nostalgia y el desaliento le enredarán entre sus telarañas. 
Los que sigamos, nos haremos viejos. 
Nos dolerá la espalda, perderemos la memoria... 
Pero la paz y la vida están seguros. 
Un Hombre ha roto la piedra del sepulcro y ha dado sentido a la vida. 
Desde ese momento se han sincronizado todos los “relojes”. 


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