Las ciudades son lugares llenos de gente y vacíos de humanidad. Nos sentimos solos y deprimidos ante tanto edificio, tantos vehículos, tanto ruido, tanta soledad. Somos muchos pero estamos solos. Pero entre tanta soledad hay Alguien que camina junto a nosotros. Que nos escucha. Nos comprende. Nos ama. Siente nuestras soledades y depresiones. Alguien lo llamó PADRE y nos invitó a que le conversáramos, le contáramos nuestras angustias y nuestras penas para que se puedan convertir en alegrías y esperanzas. Te invito a que converses on nuestro Padre Dios de una forma distinta, poco convencional, la de rezar por la calle y no en el templo, la de sentir la alegría de vivir de cada día, la de conversar con Alguien que nos escucha y ama. Alguien que es Padre. Y Amigo. Y Compañero del Camino de la Vida.

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Escucha La Tertulia con P. Tomas Del Valle

Friday, November 29, 2019

Abre nuestros ojos Señor

Abre nuestros ojos, Señor,
para que podamos verte a ti
en nuestros hermanos y 
hermanas.
Abre nuestros oídos, Señor,
para que podamos oír las
invocaciones
de quien tiene hambre, 
frío, miedo,
y de quién está oprimido.
Abre nuestro corazón, Señor
para que aprendamos a 
amarnos los unos 
a los otros
como tú nos amas.
Danos otra vez tu Espíritu, Señor,
para que nos volvamos un sólo corazón 
y una sola alma
en tu nombre.


Amén.



Descubriendo el Siglo 21
Discovering 21century
Fr Tomás Del Valle-Reyes
P. O. BOX 1170
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(212) 244 4778
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Friday, November 22, 2019

¡Amén! pero… ¿Sabes qué significa?

 Decimos mucho ¡Amén! pero… ¿Sabes qué significa? 
La palabra “Amén” la encontramos por primera vez en el primer libro de las Crónicas: Alaben al Señor porque es bueno. 
Porque es eterna su misericordia. 
Digan: Sálvanos, Señor, Dios nuestro, y júntanos de entre las naciones, a fin de celebrar tu nombre santo y tener nuestra gloria en alabarte. Bendito sea el Señor, Dios de Israel, desde siempre hasta siempre: Que todo el pueblo diga: Amén. Aleluya. 
Todo el pueblo contestó «Amén» y alabó a Yavé. (1Cron 16, 34-36) Me entró la curiosidad hace poco de contar las veces que usamos la palabra “Amén” ya sea en nuestro lenguaje con Dios o en nuestras oraciones que acaban siempre con esa antigua palabra. 
Me di cuenta que son muchas las veces que la utilizamos, pero ¿Qué significa?, ¿De dónde proviene?, ¿Cuándo decirla?… Amén es una palabra aramea, de la lengua que hablaba Jesús, y significa la fuerza, la firmeza, la solidez, la estabilidad, la duración, la credibilidad, la fidelidad, la seguridad total… Y suele traducirse como “ASÍ SEA”. 
En los tiempos de la Biblia cuando se hablaba en arameo si un hombre decía “Amén” quería decir que hablaba con seriedad. 
Era casi un juramento. Desde niños se nos ha enseñado que cuando terminemos una oración digamos Amén, al hacerlo le estamos pidiendo a Dios que lo que dice e implica esa oración se haga realidad en cada aspecto de nuestra vida. 
Pero no es tan simple, debemos estar conscientes de lo que estamos diciendo cuando la repetimos tanto. 
Decir Amén implica un gran compromiso, es hacer una profesión de fe, es decirle a Dios que sí, que estamos de acuerdo con todo lo que Él nos dice, es repetirle una y otra vez que le vamos a ser fieles, es asegurar nuestra esperanza. 
Es triste que al momento de orar es como si estuviéramos conversando con alguien y al terminar ya no es necesario seguir con esa conversación, porque ya dijimos amén. Recuerda que no es necesario estar en la iglesia de rodillas para conversar con el Señor, podemos hacerlo durante el día en nuestras tareas diarias. 
El Amén es solamente el “así sea” y no el despedir o dejar de hacer lo que estaba haciendo, sobre todo cuando oramos. 
“En efecto, todas las promesas de Dios encuentran su «sí» en Jesús, de manera que por él decimos «Amén» a Dios, para gloria suya.” (2Cor 1,20) – A ti que lees ésta pequeña reflexión: “Dios te bendiga”, creo que responderás con “Amén”.


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Sunday, November 17, 2019

15 de Diciembre, 2019-Misa en honor al Divino Niño Jesús

Queridos hermanos, el Domingo 15 de Diciembre, 2019  a partir de las 2:00 

de la tarde, celebraremos la misa en honor al 
Divino Niño Jesús, en la 
Parroquia de San Columba, 
343 West 25 Street, 
New York, NY 10001,
Entre 8va  y 9na Avenidas....Chelsea (Manhattan).
Si usted no puede asistir, envíenos sus peticiones en 
este blog, por email Radiosigloxxi@aol.com 
o llamando a nuestra oficina 212-244-4778  
y Rezaremos por sus intenciones.
Unidos en la Oración,
P. Tomás del Valle-Reyes
P. O. BOX 1170
New York,  NY 10018

BENDICIÓN PARA LAS MADRES
Padre Celestial:
Te damos gracias por nuestras madres
a las que tu les has confiado el cuidado precioso 
de la vida humana desde su inicio en el vientre.
Tú has dado a la mujer la capacidad de participar 
contigo en la creación de nueva vida. 
Haz que cada mujer puede llegar a comprender 
el pleno significado de esta bendición, 
que le da una capacidad ilimitada de amor 
desinteresado a todos los niños.
Mira a cada madre que está esperando un hijo, 
fortalece su fe en Tu paternal cuidado y amor para ella y para su feto.
Dale valentía en tiempos de miedo o dolor, 
la comprensión en los momentos de incertidumbre y
 duda, y la esperanza en tiempos de problemas. 
Concédele alegría en el nacimiento de su hijo.
Bendice a las madres a quienes les has dado 
el gran privilegio y la responsabilidad de ser 
de un niño el primer maestro y guía espiritual.
Haz que todas ellas pueden dignamente 
fomentar la fe de sus hijos, siguiendo el ejemplo de María, Isabel, y 
otras santas mujeres que siguen a Cristo.
Ayuda a las madres a crecer diariamente en el 
conocimiento y la comprensión de Tu Hijo, 
Nuestro Señor Jesucristo, y concédeles la 
sabiduría para difundir este conocimiento 
fielmente a sus hijos, y a todos los que dependen de ellas.
Ayudar a todas las "madres espirituales", quienes, 
a pesar de que no pueden tener hijos propios, desinteresadamente, sin embargo, están al cuidado de los hijos de los otros - de cualquier 
edad y estado de vida. Que puedan conocer la alegría de cumplir este maternal llamado de la mujer, tanto en la enseñanza, la enfermería, la vida religiosa, o en otro tipo de trabajo que reconoce y promueve la verdadera dignidad de todo ser humano creado en su imagen y semejanza.
Nosotros te pedimos que envíes el Espíritu
Santo, el Consolador, a las madres de los niños que han 
muerto, están enfermos o separados de sus familias, o que se encuentren en peligro o problemas de cualquier tipo. 
Ayuda en el duelo a las madres a confiar en 
Tu misericordia y la ofrenda paternal de amor para todos sus hijos.
Pedimos tu bendición sobre todas aquellos a quienes le has confiado la maternidad.
Que Tu Espíritu Santo constantemente las inspire y fortalezca. 
Que nunca dejen de seguir el ejemplo de María, madre de 
Nuestro Señor, y de imitar su fidelidad, su humildad y su amor
oblativo.
Que las madres pueden recibir su gracia abundantemente 
en esta vida terrena, y que esperen participar de la alegría 
eterna en Tu presencia en la vida por venir.
Te lo pedimos por nuestro Señor y Salvador,
Jesucristo, que vive y reina contigo y el Espíritu 
Santo, un solo Dios, mundo sin fin.
AMEN.


Friday, November 15, 2019

Oración de los Enfermos Postrados

¡Señor, nosotros, los enfermos, nos acercamos a Ti!

Somos los «inútiles» de la humanidad. 
En todas partes estorbamos.
No podemos ayudar en nada en la economía maltrecha
de nuestro hogar difícil.
Gastamos y consumimos dolorosamente los pobres 
ahorros en medicinas, en inyecciones, en apresuradas 
visitas de médicos.
Todos sonríen, nosotros lloramos en silencio.
Todos trabajan; nosotros descansamos forzosamente. Quietud más fatigosa que la misma labor. 
No podemos levantar la silla que ha caído, ni acudir al teléfono que suena; ni abrir la puerta cuando toca el timbre... 
No somos capaces de pensar en tener un futuro 
lleno de alegria, felicidad y salud.
Y, sin embargo, sabemos... que tenemos reservada para nosotros una empresa muy grande: ayudar a los hombres a salvarse, unidos a Ti, Padre Eterno.
Haz, Señor, que comprendamos la sublime fuerza del dolor cristiano. 
Que conozcamos nuestra vocación y su sentido íntimo. 
Que nuestros familiares no se sientan avergonzados de nosotros.
Recoge, Señor, como un manojo de lirios, en tus manos clavadas, nuestra inutilidad, para que les des una eficacia redentora universal.
La salvación del mundo la has puesto en nuestras almas.
Que no te defraudemos!!!

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