Las ciudades son lugares llenos de gente y vacíos de humanidad. Nos sentimos solos y deprimidos ante tanto edificio, tantos vehículos, tanto ruido, tanta soledad. Somos muchos pero estamos solos. Pero entre tanta soledad hay Alguien que camina junto a nosotros. Que nos escucha. Nos comprende. Nos ama. Siente nuestras soledades y depresiones. Alguien lo llamó PADRE y nos invitó a que le conversáramos, le contáramos nuestras angustias y nuestras penas para que se puedan convertir en alegrías y esperanzas. Te invito a que converses on nuestro Padre Dios de una forma distinta, poco convencional, la de rezar por la calle y no en el templo, la de sentir la alegría de vivir de cada día, la de conversar con Alguien que nos escucha y ama. Alguien que es Padre. Y Amigo. Y Compañero del Camino de la Vida.
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.
Nadie ha hecho tanto por nosotros como nuestro Dios:
nos salvó ya desde siempre
sin ser nosotros conscientes de ello,
hasta pasado algún tiempo;
nos ha colmado de tantos favores,
que muchos envidian nuestra suerte.
Por eso, con María y como ella, decimos:
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.
Nosotros se lo debemos todo a nuestro Dios,
que es santo y poderoso,
que es fiel y nunca falta a su palabra,
que está en el corazón de cada hombre
y desea nuestro bien.
Por eso, exultamos de gozo y con María le cantamos:
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mí salvador.
A Dios no le agradan los que están seguros de sí mismos,
pues se dejan engañar por su corazón.
Le complacen los sencillos y limpios de corazón.
A los pobres y humildes que viven sin pretensiones
les pone por encima de los señores de engreído corazón
y por encima de los que buscan a Dios en el dinero y el poder.
Llenos de gozo, digamos, pues, con María:
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.
A nosotros nos ha llamado Dios a vivir
en pobreza, castidad y obediencia,
a fin de estar así más disponibles para la misión.
El está siempre con nosotros, animando con su Espíritu
nuestra existencia y nuestra palabra.
Por eso, gozosos y agradecidos le cantamos, con María:
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.
EI nos ha hecho comprender que su amor reposa
en las comunidades de creyentes; y nos ha concedido el poder compartir con otros, en la vida comunitaria, toda la riqueza de su plan de salvación.
Con agradecido corazón, como el de María, cantamos:
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.
El nos ha hecho depositarias de su gracia,
de su paz y de su amor, de su palabra y su perdón,
y nos ha enviado para que lo transmitamos
a todos los hombres de buena voluntad,
de generación en generación.
Por eso, gozosos le cantamos con María:
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.
ÉI nos ha dado como madre a María.
Por eso, con ella, exultantes de gozo le cantamos:
Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi salvador.
Descubriendo el Siglo 21
Discovering 21century
Fr Tomás Del Valle-Reyes
P. O. BOX 1170
New York, NY 10018
(212) 244 4778
Text/WhatsApp: 917-499-9715
Le pedí fuerzas a Dios para llegar más lejos,
y me hizo débil
para que aprendiera la humilde obediencia.
Le pedí salud para hacer cosas grandiosas,
y me hizo frágil para que hiciera cosas mejores.
Le pedí riquezas para ser feliz,
y me dio la pobreza para que fuera sabio.
Le pedí poder para ser admirado por los hombres,
y me dio debilidad
para que sintiera la necesidad de Dios.
Le pedí todas las cosas para disfrutar la vida,
y me dio vida para disfrutar todas las cosas.
No tuve nada de lo que pedí,
pero todo lo que esperaba,
casi a pesar de mí mismo,
mis silenciosas plegarias fueron escuchadas.
Soy el más rico en bendiciones
entre todos los hombres.
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Para ser fuerte.
No veas en los obstáculos una fuente de problemas, descubre en ellos la oportunidad de superarte y enfréntalos con valentía Algunas veces,
el esfuerzo es exactamente lo que necesitamos en nuestra vida.
Si Dios nos permitiese pasar por nuestras vidas sin encontrar ningún obstáculo, nos dejaría limitados.
No lograríamos ser tan fuertes como podríamos haber sido. Pedí fuerza... y Dios me dio dificultades para hacerme fuerte.
Pedí sabiduría... y Dios me dio problemas para resolver.
Pedí prosperidad... y Dios me dio cerebro y músculos para trabajar.
Pedí valor... y Dios me dio obstáculos para superar.
Pedí amor... y Dios me dio personas con problemas a las cuales ayudar.
Pedí favores... y Dios me dio oportunidades.
Yo no recibí nada de lo que pedí...Pero he recibido todo lo que neces.
Vive la vida sin miedo, enfrenta todos los obstáculos y demuestra que puedes superarlos.
Decídete a volar Abandona tu comodidad, enfrenta tus miedos e inseguridades, y sólo así, comenzarás a volar... Nunca es tarde.
No importa lo que se haya vivido, no importan los errores que se hayan cometido, no importa las oportunidades
que se hayan dejado pasar, no importa la edad, siempre estamos a tiempo para decir BASTA.
Es oír el llamado que tenemos de buscar la perfección, para sacudirnos el cieno y volar ALTO y muy lejos del pantano.
Abandona la vía segura y cómoda.
Lánzate a la ruta incierta, llena de enigmas e inseguridades y hazlo solitariamente.
Dios te acompañará y te dirá que camino tomar.
Que Jesús y la Virgen Maria guíen tus pasos".
Confía y no pierdas la fe Es difícil ver la mano divina en lo que parece desgracia... confía y sigue, que algo bueno te espera.
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Jesús, María y José
en vosotros
contemplamos
el esplendor del verdadero amor,
a vosotros,
confiados, nos dirigimos.
Santa Familia de Nazaret,
haz también de
nuestras familias
lugar de
comunión y
cenáculo de oración,
auténticas escuelas
del Evangelio
y pequeñas
Iglesias domésticas.
Santa Familia de Nazaret,
que nunca
más haya en las familias episodios
de violencia, de cerrazón
y división;
que quien haya sido herido o
escandalizado
sea pronto consolado y curado.
Santa Familia de Nazaret,
que el próximo Sínodo
de los Obispos
haga tomar conciencia a todos
del carácter sagrado e inviolable de la familia,
de su belleza en el proyecto de Dios.
Jesús, María y José,
escuchad, acoged nuestra súplica.
Amén.
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