Las ciudades son lugares llenos de gente y vacíos de humanidad. Nos sentimos solos y deprimidos ante tanto edificio, tantos vehículos, tanto ruido, tanta soledad. Somos muchos pero estamos solos. Pero entre tanta soledad hay Alguien que camina junto a nosotros. Que nos escucha. Nos comprende. Nos ama. Siente nuestras soledades y depresiones. Alguien lo llamó PADRE y nos invitó a que le conversáramos, le contáramos nuestras angustias y nuestras penas para que se puedan convertir en alegrías y esperanzas. Te invito a que converses on nuestro Padre Dios de una forma distinta, poco convencional, la de rezar por la calle y no en el templo, la de sentir la alegría de vivir de cada día, la de conversar con Alguien que nos escucha y ama. Alguien que es Padre. Y Amigo. Y Compañero del Camino de la Vida.
Dios Padre Todopoderoso,
Tu que NO conoces de imposibles, hoy lleno de fe elevo una oración ante ti para pedir por todos los enfermos
y en especial los que se encomendaron a nosotros,
pues ellos necesitan de tu sanación.
Te pido cures cada una de las células enfermas de aquellosque padecen una enfermedad, que seas
Tú quien rompe las cadenas de este padecimiento que ata a mis hermanos,
los liberes y vuelvas sanos y salvos, todo en tu poderoso nombre Señor.
Dale fuerza a aquellos que con valor han decidido recorrer con valor el camino de la sanación.
También te pido Señor por las familias que sufren al ver a sus familiares enfermos.
Cólmalos con paciencia, comprensión y sabiduría.
Dadles la fuerza para afrontar esta lucha con sus seres queridos para seguir siempre adelante y la sabiduría para tener la palabra precisa, o el abrazo indicado, todo en el momento correcto.
Padre de bondad, para ti no existe enfermedad que no puedas resolver o curar, para ti no hay imposibles.
Por eso te pido que des la sanidad a todos aquellos que hoy padecen cáncer, o cualquier otra enfermedad, acompáñalos en sus momentos de dolor y permanece junto a ellos, incluso si por alguna razón llegarán a perder la fe.
Porque tu amor y tu bondad no conocen límites y
porque todo aquel que se acerca a ti con fe obtiene respuesta,
te doy gracias Señor. Gracias por el don de la salud, que nos brindas
a mí y a los que amo y gracias por que aquellos que hoy padecen de
enfermedad, muy pronto serán salvos.
Que hoy y siempre se haga tu perfecta voluntad.
Amén.
Descubriendo el Siglo 21
Discovering 21century
Fr Tomás Del Valle-Reyes
P. O. BOX 1170
New York, NY 10018
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Vivo sin vivir en míY tan alta vida espero
Que muero porque no muero.
Vivo ya fuera de mí,Después que muero de amor;
Porque vivo en el Señor,
Que me quiso para sí:
Cuando el corazón le di
Puso en él este letrero,
Que muero porque no muero.
Esta divina prisión,
Del amor con que yo vivo,
Ha hecho a Dios mi cautivo,Y libre mi corazón;
Y causa en mí tal pasiónVer a Dios mi prisionero,
Que muero porque no muero.
¡Ay, qué larga es esta vida!
¡Qué duros estos destierros!
¡Esta cárcel, estos hierros
En que el alma está metida!
Sólo esperar la salida
Me causa dolor tan fiero,
Que muero porque no muero.
¡Ay, qué vida tan amarga
Do no se goza el Señor!
Porque si es dulce el amor,
No lo es la esperanza larga:
Quíteme Dios esta carga,
Más pesada que el acero,
Que muero porque no muero.
Sólo con la confianza
Vivo de que he de morir,
Porque muriendo el vivir
Me asegura mi esperanza;
Muerte do el vivir se alcanza,
No te tardes, que te espero,
Que muero porque no muero.
Mira que el amor es fuerte;
Vida no me seas molesta,
Mira que sólo te resta,
Para ganarte, perderte;
Venga ya la dulce muerte,
El morir venga ligero
Que muero porque no muero.
Aquella vida de arriba,
Que es la vida verdadera,
Hasta que esta vida muera,
No se goza estando viva:
Muerte, no me seas esquiva;
Viva muriendo primero,
Que muero porque no muero.
Vida, ¿qué puedo yo darte
A mi Dios, que vive en mi,
Si no es el perderte a ti,
Para merecer ganarte?
Quiero muriendo alcanzarte,
Pues tanto a mi amado quiero,
Que muero porque no muero.
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Hijos míos:
Les envío esta carta con algo de tristeza en mi corazón.
Como madre siempre he querido darles todo el amor que merecen y más, era mi deber, y creo poder decir que lo he logrado, pues siempre han sido lo primero en mi corazón.
Mis hijos han sido mi prioridad en toda decisión que he tomado a lo largo de la vida, pues les siento como lo más hermoso que Dios me ha regalado.
Pasaron los años, crecieron y ya se volvieron adultos independientes.
Aún me emociono de alegría al saber de sus éxitos sabiendo que son personas de mucho orgullo, pues fueron criados con mucho amor, buenas costumbres, y en un camino que siempre les llevaba a Dios.
Pero he de ser sincera, y hoy miro triste a través de mi ventana.
Veo que cada día nuestros caminos se alejan más, sus cartas son muy escasas, y sus llamadas ya sólo son para detalles concretos y técnicos…
Al menos, así lo siento yo.
Hijos, me siento sola y abandonada.
No es un reproche, sólo un llamado de amor, que les necesito siempre y no me gusta esta sensación
de abandono que siento.
Son mis hijos, por lo cual he trabajado toda la vida.
Son mis hijos, por los cuales he soñado cada día desde antes de que naciesen.
Son mis hijos, mi ilusión, mi alegría y motivo de esforzarme cada día.
Son mis hijos, y les amo con todo mi corazón.
Soy una madre que se siente olvidada por sus hijos.
Miro por la ventana, buscando sus rostros, por instantes me parece ver las siluetas de mis queridos hijos, las veo borrosas, y se marchan dejándome el corazón palpitando fuerte y lleno de esperanza…
No, una vez más no eran mis hijos a quien por un instante creí ver llegar.
Les extraño hijos míos, y vivo pegada a la ventana y la esperanza de verles llegar cada día.
Hijos míos, comprendo que la vida les ofrece muchas cosas atractivas, que la vida tiene muchos deberes y pocas horas… pero ojalá encuentren un rato para mí, ojalá puedan creer que merezco algo más de su tiempo.
Les necesito, les amo,no se alejen de mí tanto tiempo.
El tiempo vuela y pasa para no volver más, y si no cuidan de lo que tienen podría llegar el día en que pensando en mí, y deseando verme, no puedan, porque yo ya no esté.
Cuando llegue ese día, en el que yo ya no esté en esta tierra, no quisiera que llorasen por mí… pues es hoy cuando necesito del amor que puedan darme, no en el día en que ya no pueda verles ni sentirles.
¿De qué me serviría su amor cuando yo ya no esté para recibirlo?
Es hoy que aún estoy, es hoy que me desvivo por amor, es hoy que deseo tenerles en mi regazo.
Es cierto que seguramente me quedan muchos años de vida… pero eso no quita que quiera disfrutarlos con el amor y cariño de mis hijos.
Hijos míos, no me dejen sola, les quiero.
Les amo, hijos míos, muchísimo.
Que el éxito siempre les acompañe en la vida, que la bondad permanezca firme en sus corazones, que nunca se dejen llevar por banalidades… que nunca sientan la tristeza de la soledad, y que Dios les de fuerza y paz en cada paso a tomar.
Son mis hijos, mi orgullo y mi amor.
Les echo de menos, quizás piensen que no hay motivo para que me ponga así, pero esto es como me siento.
Quisiera abrazarles ahora mismo, mañana, y cada día que me queda de vida.
Les amo, hijos míos.
Mamá.
~~~~~~~~~NOTA:~~~~
¿Porque les he puesto esta reflexión hoy?
Porque acabamos de celebrar el Día de las Madres y todas las redes sociales se llenaron de saludos, flores, etc., etc. Pero, recuerden que visito voluntariamente un asilo aquí en el Alto Manhattan, y muchas madres esperaban con ansiedad que por lo menos UNO de sus hijos o familiares fueran a verlas ese día, pero muchas con lágrimas en los ojos no vieron llegar a nadie.
Solo les pido que se acuerden de su madre ahora que está viva, denle un abrazo y díganla que la quieren, no esperen que muera para llevarla flores al cementerio.
Padre Tomas Del Valle-Reyes
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