Las ciudades son lugares llenos de gente y vacíos de humanidad. Nos sentimos solos y deprimidos ante tanto edificio, tantos vehículos, tanto ruido, tanta soledad. Somos muchos pero estamos solos. Pero entre tanta soledad hay Alguien que camina junto a nosotros. Que nos escucha. Nos comprende. Nos ama. Siente nuestras soledades y depresiones. Alguien lo llamó PADRE y nos invitó a que le conversáramos, le contáramos nuestras angustias y nuestras penas para que se puedan convertir en alegrías y esperanzas. Te invito a que converses on nuestro Padre Dios de una forma distinta, poco convencional, la de rezar por la calle y no en el templo, la de sentir la alegría de vivir de cada día, la de conversar con Alguien que nos escucha y ama. Alguien que es Padre. Y Amigo. Y Compañero del Camino de la Vida.
Desde el profundo abismo de mis penas
a Ti clamo,
Señor, de noche y día;
oye, mi Dios, los incesantes ruegos
de un corazón contrito
que se humilla.
Estén gratos y atentos tus oídos
a mi voz lamentable y
dolorida:
a Ti mis ayes y gemidos lleguen
pues a
escucharlos tu piedad se inclina.
¿Si siempre airado tus divinos ojos
sobre las culpas de los
hombres fijas,
quién estará confiado en tu presencia,
confundiéndonos sólo ante tu vista?
Más la eterna palabra de tu seno
que aplaque espero tus
terribles iras;
porque son inefables tus promesas
y con
tus gracias pecador invitas.
Así aunque mi alma acongojada gime
contemplando el
rigor de tu justicia,
por tu palabra la indulgencia espera,
de que la hacen culpas tan indigna.
¡Oh pueblo electo! De mañana y noche,
en todos tus
peligros y fatigas,
acógete al Señor con la confianza
que en su ley soberana nos intima.
Porque es inagotable su clemencia;
se muestra con los flacos compasiva;
de todas sus miserias los redime,
y siempre que le claman los auxilia.
Este Dios abrevie el tiempo
en que logre Israel su
eterna dicha
cuando de tus pecados la liberte,
que
con tanto rigor la tiranizan.
Encomendémonos ahora a las almas del Purgatorio y
digamos:
¡Almas benditas! nosotros hemos rogado por vosotros que sois tan amadas de Dios y estáis seguras de no poderlo más perder: rogadle por nosotros miserables que estamos en peligro
de condenarnos para siempre.
¡Dulce Jesús, dad descanso eterno a las benditas almas
del Purgatorio!
Descubriendo el Siglo 21
Discovering 21century
Fr Tomás Del Valle-Reyes
P. O. BOX 1170
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Había un ciego sentado en la vereda, con una gorra a sus
pies y un pedazo de madera que, escrito con tiza blanca,
decía:
"POR FAVOR AYÚDEME, SOY CIEGO".
Un creativo de publicidad que pasaba frente a él,
se detuvo y observó unas pocas monedas en la gorra.
Sin pedirle permiso tomó el cartel, le dio vuelta,
tomó una tiza y escribió otro anuncio.
Volvió a poner el pedazo de madera sobre los pies
del ciego y se fue.
Por la tarde el creativo volvió a pasar frente al ciego que
pedía limosna, su gorra estaba llena de billetes y monedas.
El ciego reconoció sus pasos y le preguntó si había sido él,
el que re escribió su cartel y sobre todo, qué había escrito.
El publicista le contestó:
"Nada que no sea tan cierto como tu anuncio, pero con otras palabras".
Sonrió y siguió su camino.
El ciego nunca lo supo, pero su nuevo cartel decía:
"HOY ES PRIMAVERA, Y NO PUEDO VERLA".
Cambiemos de estrategia cuando no nos sale algo,
y verán que puede que resulte mejor de esa manera.
Te deseo un Feliz Día... y ten en mente que todo cambio,
renueva día a día tu vida...
Lo difícil es encontrar nuevas estrategias para lograr respuestas diferentes.
Decía Einstein:
"Si haces lo que siempre has hecho,
obtendrás los resultados que siempre has obtenido"
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¡Oh glorioso San Cayetano! 
Aclamado por todas las Naciones;
Padre de Providencia, porque con portentosos milagros
socorres a cuantos te invocan con fe en sus necesidades.
Te suplico me obtengas del Señor oportuno
Socorro en las angustias presentes y sea
ello prueba de la bienaventuranza eterna.
Amén.
Santísima Trinidad ¡Oh Divina Providencia!
Concédeme tu clemencia, por tu infinita bondad,
arrodillado a tus plantas, a Ti
portento de toda caridad, te pido por los míos casa,
vestido y sustento.
Concédenos la salud, llévanos por buen camino, que sea siempre la virtud que guie nuestro destino.
Tú eres toda mi esperanza, eres el consuelo mío,
en Ti creo, en Ti confío.
Tu Divina Providencia se extienda a cada momento para
que nunca nos falte casa, vestido, sustento y los
Santos Sacramentos en el último momento.
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