Las ciudades son lugares llenos de gente y vacíos de humanidad. Nos sentimos solos y deprimidos ante tanto edificio, tantos vehículos, tanto ruido, tanta soledad. Somos muchos pero estamos solos. Pero entre tanta soledad hay Alguien que camina junto a nosotros. Que nos escucha. Nos comprende. Nos ama. Siente nuestras soledades y depresiones. Alguien lo llamó PADRE y nos invitó a que le conversáramos, le contáramos nuestras angustias y nuestras penas para que se puedan convertir en alegrías y esperanzas. Te invito a que converses on nuestro Padre Dios de una forma distinta, poco convencional, la de rezar por la calle y no en el templo, la de sentir la alegría de vivir de cada día, la de conversar con Alguien que nos escucha y ama. Alguien que es Padre. Y Amigo. Y Compañero del Camino de la Vida.
Ayúdame Señor, a creer que detrás de las
nubes está el Sol;
que los desnudos árboles de otoño volverán a vestirse
de hojas, si tengo la paciencia de esperar.
Ayúdame Señor, a comprender que para
alcanzar la cima de la montaña hay que atravesar el largo valle.
Que la vela difunde su luz a base de consumirse poco a poco.
Ayúdame Amado Señor, a desprenderme de las pretendidas seguridades que no puedo tener y que me hacen tan inseguro; ayúdame a comprender que mis temores aumentan mi inquietud y mi impaciencia.
Ayúdame Señor, a aceptar mis limitaciones.
Confío en ti como un niño que se siente seguro en brazos de su madre.
Ayúdame a caminar por donde no puedo ver sabiendo que tú estás ahí conmigo.
Padre Tomas Del Valle-Reyes
Descubriendo el Siglo 21
Discovering 21century
Fr Tomás Del Valle-Reyes
P. O. BOX 1170
New York, NY 10018
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Que tu nombre sea bendito eternamente
Señor Dios mío.
Ha llegado a mí esta
depresión, que me humilla y me hace sufrir.
No logro alejarla de mi mente.
Necesito refugiarme
en Ti por medio de la oración, para
que me ayudes y
cambien en bienes mis males.
Señor: tengo aflicción y mi corazón sufre,
porque
esta depresión me acosa mucho.
¿Y qué diré amado Padre Celestial? El combate arrecia.
“Sácame triunfante de esta hora” (Jn.12,27).
Mas para esto llegué a esta hora (Jn. 12).
Para que tú seas glorificado cuando ya
haya sufrido profunda
humillación y reciba luego liberación de parte de Ti
“Líbrame Señor en tu
misericordia” (Salmo 39) porque yo pobre y miserable
“¿qué haré y a dónde iré sin Ti?”.
Ayúdame a aceptar con paciencia esta situación y a sacar provecho y madurez de ella.
Pero ojalá obtenga de Ti la fortaleza necesaria para
resistir hasta que pase la tempestad y nazca de nuevo la calma.
Sé muy bien que tu Omnipotente mano puede quitarme esta
depresión o al menos disminuir su fuerza para que no logre vencerme ni dominarme.
Muchas veces me has hecho este gran favor Señor Dios misericordioso:
sígueme ayudando.
Pues cuanto más difícil es para mí, tanto más fácil es para
Ti cambiar en victorias mis derrotas.
Señor, no nos dejes caer en la tentación de la tristeza, Amen!!
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Señor:
Que será en Tu presencia cuando rinda mis cuentas,
de las horas vividas, horas desiertas.
Tu, Creador de los mundos, de la luz de los días,
yo sin nada en las manos.....con las manos vacías.
¡Hay Señor!, que vergüenza cuando llegue a
tu vista, - cuando estando en el mundo, ya en el mundo no exista -
pedirás que te diga, lo que
Tú ya sabias: que te
explique la causa de mis manos vacías....
No valdrán las excusas que mi mente alimenta, porque
todas del tiempo no completan la cuenta, te diré que
en mi tiempo fabriqué fantasías....
y me dirás que a ti
llego, con las manos vacías.
Trataré con mis manos, de abarcarme a mí mismo, y decirte
que llevo en mis manos mi abismo, que no llevo las obras
que de mi esperarías, mas no llego a tu vista con las
manos vacías, Sonriendo, del intento de abarcarme a mi
mismo, y tratar con mis manos de abarcar el abismo,
mostrarás Tu tus manos, cuando extienda las mías y veré
que he llegado con las manos vacías.
Que dolor cuando mire cómo sangran tus llagas,
- la maldad de los hombres, que en
AMOR Tu les pagas -,
te diré; "Jesucristo", por tus crueles sangrías,
da Tu perdón al que viene con las manos vacías.
Amén
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