Las ciudades son lugares llenos de gente y vacíos de humanidad. Nos sentimos solos y deprimidos ante tanto edificio, tantos vehículos, tanto ruido, tanta soledad. Somos muchos pero estamos solos. Pero entre tanta soledad hay Alguien que camina junto a nosotros. Que nos escucha. Nos comprende. Nos ama. Siente nuestras soledades y depresiones. Alguien lo llamó PADRE y nos invitó a que le conversáramos, le contáramos nuestras angustias y nuestras penas para que se puedan convertir en alegrías y esperanzas. Te invito a que converses on nuestro Padre Dios de una forma distinta, poco convencional, la de rezar por la calle y no en el templo, la de sentir la alegría de vivir de cada día, la de conversar con Alguien que nos escucha y ama. Alguien que es Padre. Y Amigo. Y Compañero del Camino de la Vida.
Santa Elena,
tú que al abrir tu mente y
corazón a la luz del Evangelio y al encontrar
el madero de la Cruz te convertiste en modelo
de todas las virtudes cristianas, ayúdanos a
romper las ataduras del pecado y volver
a los brazos de Dios nuestro Padre.
Tú hallaste el tesoro que nos habla el Evangelio,
pues hallaste la Cruz de Cristo.
Haz que también nosotros hallemos ese tesoro:
CRISTO VIVIENTE EN NOSOTROS.
Que El nos llene de paz, de justicia y de amor,
en medio de nuestras tribulaciones y
que un día nos encontremos todos en el
Reino de los Cielos.
Amén.
Padre Nuestro, Ave Maria y Gloria.
Descubriendo el Siglo 21
Discovering 21century
Fr Tomás Del Valle-Reyes
P. O. BOX 1170
New York, NY 10018
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Ángel de mi guarda,
dulce compañía,
no me desampares
ni de noche ni de día
Las horas que pasan,
las horas del día,
si tú estás conmigo
serán de alegría.
No me dejes solo,
sé en todo mi guía;
sin Ti soy chiquito
y me perdería
Ven siempre a mi lado,
tu mano en la mía.
¡Ángel de la guarda,
dulce compañía!
Bendita la luz del día
y el Señor que nos la envía.
¡Bendito el Niño Jesús,
bendita Santa María!
Con Dios me acuesto,
con Dios me levanto,
con la Virgen María
y el Espíritu Santo.
Cuatro esquinitas
tiene mi cama,
cuatro angelitos
guardan mi alma
Todos le llevan al niño,
yo también le llevaré,
una jarra de manteca
y un tazón de dulce miel.
Todos le llevan al niño,
yo también le llevaré,
las cosas que a mí me gustan
para que goce Emmanuel.
Me ha contado Jesús mío,
ven para que yo seajavascript:void(0)
un angelito en el cielo
y tu amigo aquí en la tierra.
Yo le he dicho a Jesús
que yo seré aquí en la tierra
su amigo para siempre
y que en el cielo le veré.
Jesús de mi vida,
eres niño como yo,
mira cuanto que te quiero
que te doy mi corazón.
¡Tómalo! ¡Tómalo!
Tuyo es, y mío no.
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