Las ciudades son lugares llenos de gente y vacíos de humanidad. Nos sentimos solos y deprimidos ante tanto edificio, tantos vehículos, tanto ruido, tanta soledad. Somos muchos pero estamos solos. Pero entre tanta soledad hay Alguien que camina junto a nosotros. Que nos escucha. Nos comprende. Nos ama. Siente nuestras soledades y depresiones. Alguien lo llamó PADRE y nos invitó a que le conversáramos, le contáramos nuestras angustias y nuestras penas para que se puedan convertir en alegrías y esperanzas. Te invito a que converses on nuestro Padre Dios de una forma distinta, poco convencional, la de rezar por la calle y no en el templo, la de sentir la alegría de vivir de cada día, la de conversar con Alguien que nos escucha y ama. Alguien que es Padre. Y Amigo. Y Compañero del Camino de la Vida.
Poderosísimo SAN ELIAS del Monte Carmelo, varón predilecto del Omnipotente;
guía de los Mortales que nos encontramos sin camino;
en esta tierra arrodillado ante tí;
te suplico que me ayudes a sacar de mi hogar a los
malos espíritus que se hayan alojados en él ya
sean enviado o que naturalmente se hayan posesionado de él.
Te suplico también SAN ELIAS, que así como has vencido
al enemigo que ha tratado de hacerle daño
a la persona que tú proteges, así pueda yo vencer
todos los que quieran hacer daño.
Préstame tu espada para destruir con ella todos
los maleficios que me hayan hecho y que puedan hacerme.
Te suplico, Santo Mío, de no abandonarme en la hora del peligro.
Ayúdame en estas hora para conseguir la tranquilidad en mi hogar,
toma interés por mi mejoramiento y no dejes que ninguno de mis
enemigos me hagan daño. Ofrezco prenderte por espacio de 15 días,
una vela blanca, y el último día una lamparita de aceite puro de
oliva, para aclarar mi hogar.
(Se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria)
Descubriendo el Siglo 21
Discovering 21century
Fr Tomás Del Valle-Reyes
P. O. BOX 1170
New York, NY 10018
(212) 244 4778
Text/whatssap: 917-499-9715
Tú, que recibiste el saludo del Espíritu de paz,
Tú, que acogiste en tu seno el Verbo de paz,
Tú, que engendraste al santo hijo de la paz,
obtennos el don de la paz.
Tú, que secundas a Aquél que hace que
por doquier reine la paz,
Tú, la llena de gracia por quien todo lo perdona,
Tú, que eres prenda de su eterna misericordia,
obtennos el don de la paz
Para que los cautivos sean al fin liberados,
Para que los desterrados encuentren al fin su patria,
Para que los que sufren, encuentren la fortaleza,
obtennos el don de Ia paz.
Tú, la Bien-Amada de nuestro Creador,
Tú, la plenamente bendita de su creación,
Tú, la Abogada de su creación,
obtennos el don de la paz.
Por la angustia de los hombres y mujeres,
Por los recién nacidos que duermen en su cuna,
Por los ancianos que tanto desean morir en su lecho,
te pedimos el don de la paz.
A ti que eres la madre de los desamparados,
A ti que eres la enemiga de los duros de corazón,
A ti que eres la estrella
que brilla en el cielo gris de los descarriados,
te pedimos el don de la paz.
A ti, la esposa del Dios vivo, A ti, que eres la
Madre del Dios resucitado,
A ti, que eres la Reina en el reino del Dios lleno de Paz,
te pedimos el donde tu paz.
Descubriendo el Siglo 21
Discovering 21century
Fr Tomás Del Valle-Reyes
P. O. BOX 1170
New York, NY 10018
(212) 244 4778
Text/WhatsApp: 917-499-9715
Señor, mi Dios,
Quiero confiarte mi estado de ánimo,
Aunque sé que lo conoces porque me habitas,
Y, aunque no se cómo, lo estás compartiendo conmigo.
Me invade inexplicablemente un sentimiento de angustia,
De ansiedad, de tristeza, de inseguridad y de miedo.
Mi malestar se hace tan desesperante,
Que mi vida pierde su sentido,
Y la muerte se me aparece
Como un camino hacia el alivio,
En medio de este tormento.
Sé que nada cambió en la realidad,
Pienso que me amas, porque me acompañas
Y me esperas,
Pero esta seguridad de lo que pienso,
No logra modificar el dolor que siento.
No quiero rendirme dejándome llevar
Por las aguas turbias y tumultuosas
De mi estado depresivo,
Pero por momentos siento que me arrastran
Pese a mi lucha y resistencia.
Pero sigo confiando en ti
Y en el sentido de mi vida.
Busco alivio a mi dolor,
Compartiéndolo con quienes me aman,
Porque tú eres el Amor
Y estás donde se ama.
“Señor mi Dios,
Sentido y meta de mi vida
Me pongo en tus manos
Y sé que me sostienes en ellas,
Déjame pedirte lo que sé
Que haces antes de que te lo pida:
Lléname con tu presencia,
Aliéntame con tu Espíritu de amor,
para que en medio de mi noche,
yo siga esperando
el amanecer de un nuevo día”
Descubriendo el Siglo 21
Discovering 21century
Fr Tomás Del Valle-Reyes
P. O. BOX 1170
New York, NY 10018
(212) 244 4778
Text/WhatsApp: 917-499-9715