al mismo tiempo esclava del Señor,
Madre de Dios, Reina y Señora, pues
Dios quiso también ser Hijo tuyo,
no apartes de nosotros tu memoria,
habiendo de presentarnos ante el soberano
e inexorable Juez, que,
si a nosotros nos infunde pavor, es para contigo sobremanera amable
y te otorga cuantas gracias le pides, pues eres llamada llena de gracia
y de alegría por haber sobrevenido en ti el Espíritu Santo.
Por esto, aun los ricos de la nación, los más favorecidos en justicia
y santidad, claman a ti e invocan tu protección.
No nos cierres las puertas de tu pecho, y deja que fluya
sobre nosotros el mar de gracias que encierra.


