Las ciudades son lugares llenos de gente y vacíos de humanidad. Nos sentimos solos y deprimidos ante tanto edificio, tantos vehículos, tanto ruido, tanta soledad. Somos muchos pero estamos solos. Pero entre tanta soledad hay Alguien que camina junto a nosotros. Que nos escucha. Nos comprende. Nos ama. Siente nuestras soledades y depresiones. Alguien lo llamó PADRE y nos invitó a que le conversáramos, le contáramos nuestras angustias y nuestras penas para que se puedan convertir en alegrías y esperanzas. Te invito a que converses on nuestro Padre Dios de una forma distinta, poco convencional, la de rezar por la calle y no en el templo, la de sentir la alegría de vivir de cada día, la de conversar con Alguien que nos escucha y ama. Alguien que es Padre. Y Amigo. Y Compañero del Camino de la Vida.
Oh San Francisco,
que recibiste los estigmas en La Verna,
el mundo tiene nostalgia de ti
como icono de Jesús crucificado.
Tiene necesidad de tu corazón
abierto a Dios y al hombre,
de tus pies descalzos y heridos,
y de tus manos traspasadas e implorantes.
Tiene nostalgia de tu voz débil,
pero fuerte por el poder del Evangelio.
Ayuda, Francisco, a los hombres de hoy
a reconocer el mal del pecado
y a buscar su purificación en la penitencia.
Ayúdalos a liberarse también
de las estructuras de pecado,
que oprimen a la sociedad actual.
Reaviva en la conciencia de los gobernantes
la urgencia de la paz
en las naciones y entre los pueblos.
Infunde en los jóvenes tu lozanía de vida,
capaz de contrastar las insidias
de las múltiples culturas de muerte.
A los ofendidos por cualquier tipo de maldad
concédeles, Francisco,
tu alegría de saber perdonar.
A todos los crucificados por el sufrimiento,
el hambre y la guerra,
ábreles de nuevo las puertas de la esperanza.
Amén.
Descubriendo el Siglo 21
Discovering 21century
Fr Tomás Del Valle-Reyes
P. O. BOX 1170
New York, NY 10018
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Ven Espíritu Santo, ven y envía desde el cielo
un rayo sobre el suelo de tu luz eternal.
Ven Padre de los pobres, ven dador de los bienes
que auxilias y sostienes al infeliz mortal.
Paráclito sincero, dulce huésped del alma,
tu refrigerio y calma santo consolador,
descanso en el trabajo, templanza en el estío,
benéfico rocío solaz en el dolor.
Oh luz amorosísima! dulce, clara, serena, los corazones llenas
que aman tu claridad.
Sin tu supremo auxilio que el pecho nos ensancha nada hay
puro y sin mancha todo en el hombre es maldad.
Lava tu lo que es sórdido riega lo que está seco,
débil soy cuando peco dame tu la salud, ablanda
lo que es áspero,
templa lo que está frío al hombre en su
extravío vuelve a la rectitud.
Concede tu a los fieles que en ti solo
esperamos y humildes te invocamos tu
septiforme don.
Dad de virtud al mérito,
dad termino dichoso,
danos en tu reposo eterno galardón.
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